Wednesday, April 29, 2009

Cigarro

Saqué un cigarro de la cajetilla que mi padre tenía en su chaqueta. Me provocaba. Tan solo un cigarro y quedaría tranquilo. Luego de encontrar los fósforos, me metí al baño, cerré la puerta y me dispuse a fumar aquel pequeño tabacalero.

Di una pitada… Liberé el humo luego de golpear, y me sentí finalmente libre. Con el humo, se iba el sentimiento de estar enclaustrado, y me dejé llevar como una molécula de aire a través de cada pequeño rincón de la habitación. Aunque no me gustaba para nada el sabor, me divertía observarme en el espejo mientras exhalaba. Me divertía ver el uniforme humo trepidar hacia un callejón sin aparente salida, y hasta me divertía botar las cenizas al agua.

Dos pitadas más, y ya sentía el característico mareo que me divertía mucho más que lo demás. Me miré una vez más en el espejo, giré la cabeza y comencé a pensar…

El cigarro murió a medio terminar. Apenas cayó al agua, el fuego se apagó por siempre…

No comments:

Post a Comment