Monday, April 26, 2010

Venados

La perfecta simetría se encuentra en los árboles.
La armonía se escapa en cuatro poderosas piernas, guiadas por la luz que innegablemente se filtra a través de las hojas y aquel manto de gris que cubre la naturaleza.
La violencia intenta abrirse paso a través de esta atmósfera, pero la gracia y agilidad del animal evaden cualquier tipo de perversión y corrupción.

Así debería ser la vida. Rodeada de venados.

Tuesday, April 13, 2010

Corazón de piedra

¿Qué es lo que sientes cuando tocas una roca?

Frío, indiferencia, ¿rechazo?

La roca acepta el contacto, pero no reacciona ante él.

La roca entrega frío, dureza, indiferencia.

Suerte para los que no vivan de las rocas. Las noches son frías, el suelo es duro y, aunque te protege del intempestivo viento, no lo rechaza tampoco. El viento ronda alrededor, como un animal al acecho.

Suerte para los que no vivan de las rocas. Tendrán felicidad, tendrán aromas, y aunque el viento arrecie podrán volar con otros. Es un viaje hacia el sueño y el olvido.

Piedad para los que vivan atados a las rocas. Piedad, y ojalá la roca se apiade de ellos. Ojalá la roca deje de lado su sólido epicentro y comience a latir un poco más de amor. Ojalá seas lo suficientemente bueno para la roca. Ojalá nunca te quite las cadenas que te atan a ella.

Después de todo, es mejor vivir de una roca que vivir sin nada.

Se trata de amar a esa coraza aparentemente impenetrable.

Se trata de tener seguridad y fuerza de voluntad.

Después de todo, es una roca, y te ama.

Monday, April 12, 2010

A veces

A veces me es difícil ver la realidad. A veces siento como si el viento me empujara y me jalara demasiado fuerte hacia todos lados, cuando lo único que quiero es quedarme al centro. A veces me quiero ir hacia los lados, pero permanezco anclado al centro como si una cadena me atara los tobillos.

A veces me quitas el aire, a veces me haces hiperventilar. A veces, cuando estoy sintiendo mariposas en el estómago, les metes un puñetazo. Literalmente. Lo extraño es que funciona como estimulante para las mariposas.

A veces me sorprendes, pero casi siempre tu mundo cabeza-abajo me parece normal. Me cuesta ponerme cabeza-abajo. La sangre cae a mi cabeza, nubla mi visión, pero acelera mi corazón. No es imposible vivir cabeza-abajo; solamente me tengo que acostumbrar. Tú ya sabes caminar, yo estoy gateando. Mis brazos aún se están fortaleciendo.

A veces te siento distante, pero de la nada me asustas saltando por detrás de mí. A veces te puedo ver, pero no te puedo tocar. Me hace pensar que tal vez, sólo tal vez, me ves como una especie de tóxico, y a veces como una droga. Yo quiero ser un tóxico y una droga que siempre quieras tomar, y que nunca te hará daño. Yo quiero hacerte volar.

A veces te veo frágil, pero tu esencia es más grande y fuerte de lo que puedo concebir. Cuando eso pasa, sólo me queda crecer contigo. Me alegra poder hacerlo. Es como pararse en el techo de un edificio de mil pisos; puedo ver el cielo, puedo ver el mundo.

A veces me embistes cuando no estoy preparado. A veces me embistes porque te incito a hacerlo. Prefiero que lo hagas sin avisar. El choque es más violento, pero vuelo más alto.

A veces me congelas, a veces me prendes fuego. Cuando estoy congelado, no oyes mis gritos; cuando me quemo, te desconoces totalmente del agua. Sabes llevarme a los extremos, a pesar de llevar encima esa cadena de la que te hablé.

A veces me haces creer, a veces me haces dudar. Estar en ese limbo de pensamientos me pone inestable, me descontrola, rompe mi protección. Lo bueno es que, una vez que estoy desprotegido, tu cariño llega con más fuerza a mi alma.



Eres increíble.

Te quiero, porque me llevas de la realidad a lo increíble. Te quiero, porque eres el aire que respiro. Te quiero, porque me sorprende la manera en que me haces vivir contigo. Te quiero, porque a pesar de la distancia, siempre estás presente. Te quiero, porque me permites crecer junto a ti. Te quiero con tus súbitos ataques de cariño. Te quiero, porque puedes manejar mis emociones y hacerlas soñar. Te quiero, porque después de cada pregunta hay una respuesta que me tranquiliza.

Te quiero porque eres tú.

Es más, yo te amo.